miércoles, 1 de septiembre de 2010

sueños

Noche.
Mis amigos caminan un poco mas delante, mientras yo me quedo allí atrás. Me gusta perderme entre sueños y mundo sin que nadie sepa a donde voy, donde yo soy la encargada de decidir quien juega o quien pierde. Donde el mayor problema es ser feliz, y solo ser feliz. Y sabes que al final lo encontrarás, no, como en la vida real, que cuando crees encontrar la felicidad, siempre hay algún problema.
Pero por eso a veces la vida real me gusta tanto. Me gusta adentrarme entre la multitud que viene contra mi. Obsérvalos y como hacía de niña imaginarme que harían, en que pensarían o a que se dedicaban. A veces podías pensar cosas muy interesantes. Me gusta también sentir el roce del viento en mi pelo, es como si alguien querido me estuviese mandando un beso; también adoro sentir la lluvia en mis mejillas, en un día de mucha lluvia. Y sin pensarlo dos veces me adentro en la lluvia y bailo, aunque al día siguiente este sin poder moverme de la cama.
Aunque la vida de los sueños es tan fácil, puedes ir a donde quieras sin moverte de tu cama. Viajar por todo el mundo, aunque solo dure unas horas...y sobre todo encontrar a esa persona especial a tu lado sin tener que hacer mucho esfuerzo. La magia de los sueños. Mi magia
Entonces vuelvo en mi, cuando mi amiga me toca el brazo y me hace el gesto de siempre. Vuelvo a la realidad. Estoy allí en frente de aquella calle que tanto conozco. La misma que me vio ver crecer. La misma que paso cada día para ir a clase. La misma donde vivo. La misma donde me caí tantas veces, aprendiendo a patinar, montar en bici y casi a caminar. Allí.

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