jueves, 14 de octubre de 2010

La orilla

Camino por la playa, no voy a ninguna parte, o quizás si, no lo sé. Solo sé que quiero estar ahí. 
Esta algo nublado, pero parece que aun no va a llover, el sol se esconde tras las nubes. No puedo evitar sonreír. ¿El sol? ¿Nunca se habrá enamorado? De pequeña me contaban que el sol siempre ha sido el amante de la luna, pero que su amor es un amor imposible, pero aun así se aman con locura. Luchan por su amor, los rayos iluminan al mundo, cuando él solo quiere iluminar a su amada; ella en cambio ilumina la noche, con su resplandor, con su belleza, pero en realidad solo esta acunando los sueños de su amado. Adoraba ese cuento, siempre quería saber mas y mas, porque desde niña creemos en los cuentos de hadas.
Sigo caminando por la playa, mientras el agua se mete entre mis dedos, esta fría, pero aun así es placentera. No hay casi nadie en ella, pero la verdad es que no me importa mucho.
Me siento en una roca y me pongo a pensar. Es lo mejor que hago, y lo único que sé que siempre estará de mi parte

Los programas...

¿Por qué a la sociedad solo le importa la vida de los famosos? ¿Por qué tiene que existir la televisión basura? No me malinterpretéis no estoy criticando a la gente que le gusta ese tipo de programas, solo opino que es un poco tonto ver como dos personas que solo se reconocen por haber estado con un torero o haber tenido una hija de un actor estén siendo llamadas "periodistas" cuando no saben ni lo que significa.
¿Qué es un periodista? Una persona que informa objetivamente, y ahora mismo eso se esta perdiendo, es algo imposible ver a un periodista dando objetivad a un artículo, por no hablar de la televisión que solo saben poner programas de con quien estuvo aquel actor o con quien esta un presentador. No me importa la vida de los demás, y la verdad, es algo que no entiendo, que miles de personas se pongan delante del televisor a ver como un par de mujeres se tiran de los pelos por un torero o como meten a un cantante en prisión por corrupción.
Y luego otra duda...¿Cómo pueden llamar a la Belén Esteban princesa del pueblo? Esa no puede ser princesa ni nada, ya que no he visto a nadie de economía normal cobrar lo que ella cobra por pegar cuatro gritos. No quiero que lo veáis como una crítica a los fans de esta mujer, solo estoy dando mi opinión, ya que estamos en un país libre.
Como iba diciendo, me parece escandaloso que le demos mas importancia a quien esta con quien o quien le puso los cuernos a quien, que a investigadores, científicos, escritores, que esos si se ganan el sueldo; esos ayudan a la humanidad; también opino que ahora cualquiera se cree escritor, ¿cómo un famoso que en su vida ha visto la palabra "pensar" puede dedicarse a hacer un libro? y encima que la gente se lo compré. Los verdaderos escritores no se dan publicidad en platos de televisión, los verdaderos escritores dejan que su talento brille por naturaleza.
La verdad, no creo que esto se lo tome muy bien la gente que sigue este tipo de programas, ya que para ellos estos programas son su vida, pero para mi son televisión basura. ¿Por qué? Porque no tienen respeto por nada ni por nadie, porque no rinden las condiciones adecuadas (cooperación, coordinación) y sobre todo porque no conocen la palabra, educación. ¿Es que creen que pegando mas gritos y hablando mas fuerte tendrán mas razón? No, los argumentos son los que tienen que brillar, pero claro, no saben hacer otra cosa que gritar para tener mayor razón
Vuelvo a decir por última vez que no intento que nadie se moleste, solo doy mi opinión.

La chica del banco

Hoy vuelvo a cerrar los ojos en aquel anden donde tiempo atrás me bajé.
Los trenes pasan sin más, la gente sube y baja como si nada, pero yo en cambio estoy allí sentada, veo en el mismo banco de siempre a la misma chica que tiempo atrás abandoné, con la misma sonrisa de siempre y la misma mirada perdida en el horizonte. Quiero acercarme a ella, preguntarle porque no se atreve a subirse a un tren, pero una gran mano entrelaza su mano con la mía. Lo miro. Es él. Con esa sonrisa que hace que se me pongan los pelos de gallina y con su mirada, donde me pierdo cada día.
- ¿Vamos?- me dice mientras me da un suave beso en los labios
Quiero asentir, pero antes me separo de él y voy hacía la chica. No me gusta verla decaída y con la moral baja, aunque es una simple desconocida, es como si me sintiese reflejada tiempo atrás. La misma mirada perdida en el horizonte, pero la misma sonrisa.
Me acercó a ella y me siento a su lado, como hacía minutos había hecho
+ Hola- susurro
No recibo respuesta. Ninguna. Nada. Solo la misma postura de siempre
+ Mira se que no me conoces..-lo vuelvo a intentar- ..pero tiempo atrás yo estabas así, como tu, y me di cuenta que la felicidad se encuentra dando pasos grandes contra el anden
No contestaba, por lo que seguí hablando...
+ La felicidad esta donde tu la quieres buscar. Te aseguro que no se encuentra hay sentada, lamentándote de las desgracias o llorando- una lagrima apareció por sus ojos, pero la postura era la misma- A veces solo tenemos que esperar a que la felicidad llegué a nosotros. No hablaría de ello sino conociese la felicidad. Mi felicidad es él- dije mirándolo. Me sonreía y me di cuenta como él se acercaba a una mujer que vendía rosas.
La chica no contestaba, no hacía nada, seguía la misma postura, por lo que me levanté y me di por vencida. Volví a cogerle la mano a mi felicidad
- ¿Qué hacías, mi vida?- me susurró
+ Hablar o intentar hablar con la chica de la sonrisa perdida
- ¿Qué chica?- dijo mirando a todas partes
Iba a señalar al banco donde había estado sentada, pero me di cuenta que mi mente me había vuelto a engañar. Había vuelto a explicarle mi felicidad a mi conciencia. A la antigua yo, a la que se quedaba sentada viendo la vida pasar, la que esperaba que su tren llegase, y así fue como llego él..pero si yo no hubiese puesto de mi empeño, él no sería mi felicidad, ni yo la suya.
+ Nada, cosas mías- dije dándole un beso en los labios
Me sonrió y me entregó la rosa
- Es la primera de muchas
Cogí la rosa roja entre mis dedos y en un segundo se convirtió en blanca. No entendía la reacción de esa flor, pero lo entendí. La mujer le había vendido la rosa, la misma rosa que te muestra si puedes fiarte de algo; de él, y es así, es mi felicidad, mi futuro, mi vida entera. Blanco, blanco como la inocencia, la madurez, la sensatez. Se la volví a dar y se convirtió en azul
- Azul, felicidad- me susurró
+ Es que tu eres mi felicidad
- Tu eres lo que llevo mucho tiempo buscando- y me besó
Subimos a aquel tren cogidos de la mano, sonrientes y enamorados. Un bonito final ¿no creéis?
A veces no todo es como en las películas o en las series, que todo tiene un final feliz; pero en mi caso no era un final, sino un principio. En las películas para los guionistas es muy fácil acabar algo, o bien o mal, pero no lo hacen casi nada realista, ¿por qué? Simple, porque la gente no quiere ver la realidad.
Mi realidad es esa, no un final, sino un principio.


miércoles, 13 de octubre de 2010

Algo..

¿Cuantas veces sientes que tu rumbo se tuerce? ¿Cuantas veces intentas encontrar respuestas? ¿Cuantas veces se supone que somos dueños de nuestro destino? Muchos cuantos para tan pocas respuestas. Muchas cuestiones para una única respuesta. Si, todo se reduce a ti. A lo que quieras hacer con tu vida, a lo que quieras esperar de ti o de los demás, da igual, el momento, da igual el tiempo, si tenemos un objetivo, podemos conseguirlo. 
A veces una sonrisa es la causa de tirar para arriba, un mal dia puede convertirse en bueno por culpa de alguien.  Otras simplemente encontramos a alguien por casualidad en medio de nuestro camino que se convierte en algo tan importante como la pura sonrisa espontánea y sin significado.

lunes, 11 de octubre de 2010

¿Enamoramiento?

- Dime lo mejor que te ha pasado en la vida
+ Fácil. Eso eres tu
- ¿Yo soy lo mejor qué te ha pasado?
+ Claro, ¿como puedes dudar de algo así?
- No dudo, me encanta que me lo digas

El pasado

Hoy después de tanto tiempo he vuelto a escuchar aquella canción. La que se suponía que iba a ser mía, siempre, pero ya no la quiero. La misma canción que cada vez que escucho en la radio, no puedo evitar sonreír o incluso pensar en todo lo que ha pasado. Unos pocos meses. Aun me acuerdo como me obligaste a escucharla, porque decías que te recordaba a mi, que era escucharla y una sonrisa te venía a la cara porque era lo que mejor que me describía. ¿Y ahora que queda? Solo una canción, miles de momentos y personas ajenas a todo esto.
Si, juramos ser amigos siempre, y hasta ahora lo llevamos hecho. Nos hemos distanciado, porque he conocido a la persona que hace que me sienta tan bien, tan feliz, tan única , nunca creí que lo conocería, que conseguiría olvidarme del encargado de sacarme una sonrisa en mis días bajos, pero ha pasado, y se que ambos tenemos mucho que agradecer al otro, pero ambos hemos pasado página. Y lo mejor de todo es que siempre nos quedará nuestra amistad, en que eres una de las personas que mejor me conocen, pero hasta ahí. Ahora todo vuelve a tener libros distintos, con páginas parecidas y con puntos distintos.
La verdad es que tenía ganas de escribir esto, para que todo el mundo sepa que a veces nos encontramos con personas en nuestro camino de la vida, que merece la pena conocer, que no esperabas conocer y los conoces. A veces merece la pena levantarse cada mañana por personas así

Un día de lluvia

Veo caer la lluvia por mi ventana, el cielo esta oscuro y las gotas caen suavemente. Me gustaría estar ahí delante, encima de los charcos, saltando, como una niña. A veces me gustaría volver a esa etapa, donde no había preocupaciones, donde lo que mas nos preocupaba era si mamá nos ponía chocolate para merendar o nocilla: donde nos pasábamos toda la tarde en casa de un amigo jugando a tonterías. Volver a sentir como haces una pandilla, sin saberlo, el sabor del primer beso, los juegos tontos en una mañana de verano, donde te encontrabas con amigos en el parque, el primer dia de clase, que tenías nervios y lo soltabas gritando...todo eso desapareció. Tenemos estabilidad, conoces nueva gente, pero los amigos de siempre, estarán en tu corazón siempre, vas pasando por distintas etapas, pero a eso se le llama madurez, no te subes 50 mil veces a los caballitos, porque te das cuenta que todo es igual, va todo en un mismo sentido y son todos iguales. En cuanto vas madurando, lo que nos va preocupando es conseguir la nota adecuada para una buena universidad y conocer a la persona que te hará feliz el resto de tu vida. Si, todos vamos a pasar por esa racha, pero...¿y qué hay del pasado? Nunca quiero olvidarlo, porque con él he aprendido de los errores, a caerme y que me ayuden a levantarme, y sobre todo porque con cada error conocí a una persona nueva, que o bien me ayudó o bien fue algo importante para mi, ya que las personas realmente importantes en tu vida, se quedan ahí, pase lo que pase, llueva o haga sol, nieve o hiele, siempre estarán ahí, y con cada error descubrimos que no esas personas parecían tan inocentes como creíamos.
Ahora sé lo que quiero, sé que si me cae una lagrima, alguien estará ahí para recogérmela y sacarme una sonrisa. La felicidad no es un destino, sino un camino por recorrer, y a veces la felicidad está en las pequeñas cosas, en un beso de la persona amada, en un te quiero cada noche, en un abrazo de tus padres o tus amigos, incluso en una visita a una persona lejana. En eso se basa la felicidad en las pequeñas cosas, en las sorpresas, en encontrarte un día con ganas de llorar, porque alguien hace de tus días mas bellos.

Y vuelvo a mi realidad, sigo allí delante de mi ventana, viendo llover. Me paro a ver un gran charco, hay dos niños pequeños debajo de la lluvia saltando con sus botas de plástico, juegan a algo absurdo de niños, pero sin darse cuenta se abrazan y se besan. El primer beso. El cálido sabor del primer beso, inocente y dulce. Ellos están llevándose por la etapa de la vida y cuando crezcan se acordarán de ese día de lluvia. Un día de lluvia normal, pero diferente. Un otoño oscuro, donde siendo pequeños dieron su primer beso.
Sonreí y me dirigí dentro de mi habitación, cogí dos rosas blancas que había tiradas en el suelo y las olí. Seguían oliendo tan bien, como aquella tarde de primavera...